Bruja
A veces me hacen daño que me llamen bruja sin ningún motivo.
¿Que he hechizado al novio de alguna amiga bailando bajo la luna llena? La culpa no ha sido mía, quizás el embrujo de la noche.... Y, sólo por eso mis amigas me llaman bruja.
¿Que alguna vez he echado azúcar en el depósito de la moto de algún mocoso deslenguado o he grabado mi nombre en su flamante deportivo rojo?
¿Y qué? Ellos son por ahí los que van diciendo que soy una bruja.
¿Qué he dejado a un par de prometidos al pie del altar? ¿Y quién no lo ha hecho alguna vez?
Sólo por esas pequeñas cosas la gente se cree con derecho a decir que soy una bruja.
¿Que conseguí con engaños que mi jefe echase de la oficina a otra secretaria que no soportaba?
¿Qué culpé a mi hermana de la desaparición de aquel dulce pastel de manzana cuando tenía cinco años? ¿Que copié en un par de exámenes para entrar en la universidad? ¿Le he hecho daño a alguien? ¿A qué viene eso de llamarme bruja? ¿Acaso llamo bruja yo a mi hermana por haber dejado mi escoba sin gasolina?
A veces me hace daño que me llamen bruja sin motivo, pero con la pócima adecuada y un par de conjuros es fácil olvidar.
Mónica Barros
