Cinco manías
A jugar toca otra vez.
Esta vez trata sobre cinco manías o extraños hábitos inconfesables que me vienen de la mano de Anette , Darío y Arrebatos , los cuales tienen muy claritas las normas de este juego en sus páginas, que yo por maniática no voy a poner.
Pasa una cosa.
Al contar algo inconfesable deja automáticamente de serlo, así que por contar manías que no sea. Poseo un extenso abanico de rarezas que no tengo reparo en declarar, pero estar seguros que de las inconfesables, sólo hablaré de ellas en presencia de mis abogados.
Me gusta bañarme en casa con agua de mar. Siempre voy a buscar a la playa botellas de agua sea invierno o verano. Y en el cuarto de baño como vea el papel higiénico saliendo hacía la pared, le doy la vuelta inmediatamente, pero no solo en casa, en todos lados.
Cuando llego a casa lo primero que hago es quitarme la ropa, y si hace frío ponerme “la de andar por casa”, y si no lo hace, usar las zapatillas.
Algo que realmente me gusta y me hace bien, es colgarme de una barra que tengo en el techo del pasillo, en un principio era para hacer ejercicios de escalada, y ahora es para estirarme y saborear el placer de sentirme “colgada”
Tengo la casa llena de piedras y de palos que recojo del monte y la playa porque me atrajeron por alguna causa (en otra vida tuve que ser de una tribu, estoy segura).
Bebo de todas las fuentes por las que paso, desde siempre pinto ojos en todos lados, hablo con mi coche y lo mimo, porque le agradezco que haga de alas, y tengo la televisión tapada y escondida en casa.
¿Soy rara?
Ya veis que me salen a tropel y más de cinco que van de regalo, y a los siguientes que le tocará confesar será a Maohi y a Nahda , porque será muy divertido saber un poco de sus extravagancias.
