Alguna respuesta
Lo sabía.
No, más bien lo intuía, pero cada vez que el concepto comenzaba a tomar forma, se escurría como arena en las manos y una vez más quedaba sin respuesta, aunque qué más daba.
Ya no.
Es imposible no darnos cuenta de que el tiempo esta claro y repleto de delicadas partículas que lo hacen más fácil de respirar.
Y respiramos.
Respiramos con afán de envolvernos en él, por si es pasajero este estado en el que todo el espacio se transforma en zona de deseos sin fronteras.
Es ahora es momento de encontrar respuestas que permanecen secretas y escondidas cuando nos internamos en nuestros templos vacíos.
Me da que va a ser un buen año.
O mejor, un magnífico eón.
Por fin consigo conectar mi mente con mis palabras, o será que Jovanovich se ha colado en mi edredón para amarme y educarme en las suyas:
“El único transformador y alquimista que todo lo convierte en oro es el amor.
Y también es el amor la única magia contra la muerte, el envejecimiento y la vida ordinaria”
Amemos pues...
