Amplio surtido en la sección de rojo
Hay corazones sonrientes, los hay también desgraciados.
Hay corazones abiertos y otros con candado.
Los hay generosos, helados, con fuego y atravesados por flechas, en trozos y atormentados.
Con telarañas, alados, musicales y minusválidos.
Los hay que son bombas de relojería, y otros rotos como perforados por rayos.
Algunos lloran, otros ponen señales como stop, pista deslizante, peligro de derrumbamiento o ceda el paso.
Hay casos en que se atraen no sólo dos, sino varios.
Sólo cuando el tuyo late simultáneamente con otro,
síguelo, porque ese es el corazón que hará que te olvides del resto y que no te distraigas con clasificarlos.
