Abanico mojado
Fue una inspiración
un estímulo interior
totalmente
improvisado.
Algo no premeditado
como un flash
que de repente
invade tu cerebro
y lo ves
con claridad.
Me llegó bailando
con mi abanico.
Abanico
de bailes exóticos
y de todo tipo
de danzas orientales
folclóricas
espontáneas
y eróticas
De veladas llenas de sudor por fuera y humedades brotando de dentro.
Casi dejo de bailar para hacerlo realidad, pero juzgué que debía acabar la última danza... con mi abanico transportador de tierras mágicas.
Ya no te podía entregar el alma, pero mi abanico, el mismo que tantas veces me había trasformado en geisha, mi sensual arma en tu escenario y mi bien más preciado, te lo daría como ofrenda al finalizar mi último giro y paso de baile con él, y mi primer paso a nuevas danzas secretas, en las que ya sólo bailaré con ilusión en las manos y mi vestido hecho de pura nada.
