Ardor marino
Soy una estrella de mar, pero no como otra cualquiera. Se dice que a mi madre la cortejaba un pez fluorescente transgénico australiano, y de una noche de maremotos sexuales salí yo. De aspecto soy normal, pero tengo un brillo destellante igual a las estrellas del cielo. ¡Pobrecitas ellas que no pueden disfrutar del océano!!
Pero lo más bonito que yo tengo es que puedo regenerarme, y si por ejemplo un pulpo necesita luz en su cueva porque le va a parir la señora, me corto un brazo para que le sirva de linterna. También en los bailes me cuelgo de una medusa, pongo mis colores de neón en marcha y hago de discoteca.
Me gusta ser estrella de mar.
Me gusta destellar.
Y sobre todo me gusta regenerarme.
Hoy conocí a un berberecho que tampoco es como los demás. Es como yo, es bioluminiscente. Viene de un fondo lejano donde todos son luminosos debido a una especie de porquería humana que llaman radioactiva.
Cada vez me gusta más....¡somos tan parecidos!
Él se me acerca con sugerentes saltitos, y lentamente abre su impresionante boca... ¡mmmm!
Cuando sin pudor penetro dentro, lascivamente él me cubre de polvos mágicos, y yo, sudorosa y salada, le lleno con polvo de estrellas todas sus barbas. Fundimos entre chispas nuestros polvos en un frenético y primitivo baile a concha cerrada.
Nuestros wattios ya no pueden más
Los voltios se disparan
Se derriten los circuitos sensoriales
Maremotos de luces de colores en el fondo
Me fundo... me derrito... creo que voy a estallar dentro de él....Aaaaaaah
Moraleja: No se debe cenar tarde, y menos arroz con almejas para no tener sueños de esta clase.
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Foto: sonela
