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Cuarto de hora

04-10-2005 13:58:21

Cuéntame un cuento y verás que contenta, me voy a la cama y tengo lindos sueños

Archivado en: Minutos — sonela @ 01:58



Érase una vez un rey que presionaba a la princesa para que eligiera marido, sino en breve lo escogería él mismo, y es que la princesa ya iba para treinta y cinco.
Para salir del apuro, ella ideó una prueba que tendrían que pasar los pretendientes a su mano y que sería imposible para cualquier humano. Así la dejarían en paz por un tiempo mientras los ilusos lo intentaban.
La prueba consistiría en subir a la torre más alta del reino, y tocar la campana que la coronaba.
Muchos lo intentaron con múltiples aparejos, cuerdas, escaleras y hasta hubo algún insensato que llegar sí que llegó a la campana, pero impulsado por una catapulta y haciéndola sonar con su cabeza al estrellarse contra ella.
Apareció un silencioso hombre que se quedó mirando fijamente a los ojos de la princesa antes de colocarse en la base de la torre de la campana.



Ante la mirada de todos, con movimientos lentos empezó a agarrarse las manos y los pies a las verticales piedras. Fue trepando poco a poco mientras la gente aguantaba la respiración, ya que no daban crédito a lo que veían; aquello no parecía un hombre, sino una hábil lagartija de precisos pasos.
Finalmente, llegó a la campana, y triunfante la tocó al lado de la princesa que ya subiera corriendo para ver a aquel hombre que por ella había hecho lo imposible a los ojos de los humanos. La princesa azorada le inquirió: "¿Cómo has sido capaz de semejante hazaña?"
Él, sin reparo ni pleitesía alguna, le levantó la cabeza con las manos y sus ojos penetraron en las pupilas de ella más allá de sus entrañas. Lentamente empezó a desatarle los cordones del vestido. Sutilmente la despojó de todas sus prendas al mismo tiempo que le susurraba:
“MI princesa, sólo tuve que mirarte a los ojos para desearte, entonces lo único que hice fue inventarme el final perfecto, y mientras escalaba sólo me visualizaba ya aquí arriba poseyéndote –como estoy empezando a hacerlo- y observándome como tu único Dueño.
Mi voluntad hizo el resto”.

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Fotos: sonela Mzm.


Referencias (URL para enviar referencias)

Comentarios

  1. Osea, que hay esperanza para las de treinta y cinco, bien, me tranquiliza.

    sabelilla — 04-10-2005 19:49:04

  2. ¡Hermoso, hermoso, hermosísimo! No tengo palabras... ¡este escrito es una maravilla, contiene la esencia, contiene todo! Te lo agradezco mucho, querida Sonela. Con la voluntad, un intento inflexible, la confianza... y el Amor, casi todo se puede lograr.
    Me emocionan tus letras, de nuevo gracias.
    Un fuerte abrazo desde el corazón

    Cristal — 04-10-2005 21:52:33

  3. son los minutos que olvidan toda la travesía, los que pagan todo el precio de otros tantominutos anteriores.

    felipe — 04-10-2005 22:31:31

  4. Empiezas a formar parte de esas "cositas buenas que nos regala la vida". Me alegró muchísimo tu visita a mi post; últimamente he tenido dificultades con mi conexión a Internet, así que he tenido que disminuir mi frecuencia para escribir. Pero no me he olvidado de ti.
    Te veré pronto.

    Dario — 04-10-2005 22:57:43

  5. Que bonito cuento, me voy a la cama para ver si esta noche tengo lindos sueños.

    Besos.

    Nenya — 04-10-2005 23:17:36

  6. puff.. precioso.. por lo q parece no hay nada q se resista ni a los sueños ni los deseos ..si ponemos de nuestra parte---- besinessss :-DD

    Xineff — 05-10-2005 15:32:34

  7. ¡Pero si no hago más que visualizar! No sabes lo caliente que tengo ya la imaginación.

    Un beso alto y largo como esa torre, princesa.

    Gatonegro — 05-10-2005 20:15:35

  8. Sabelilla, a mí personalmente me encantan de 35... :-)))
    ... y también me encanta la historia... lástima que no nos enseñes todo el cuento... incluida la posesión en la torre...
    :-)

    Carlos — 05-10-2005 20:27:40

  9. Que bonito, seguro que le decían eso de "se te pasa el arroz", por cierto lo de tu unico dueño suena raro jajaja.
    ;)

    angeladini — 05-10-2005 23:59:46

  10. -"¿Cómo has tardado tanto?-le dijo ella de repente, como en una riña mimosa.-Hace años que te aguardo, que te intuyo mas allá de estos muros."
    -"Mi niña.- respondió El- Hace años que te anhelo, pero Mi Reino estaba en guerra y he tenido que pacificarlo, y he tenido que hacer una larga preparación para ser digno de tí. No sabía escalar...."

    Maohi — 06-10-2005 12:01:22

  11. Neohada,
    la princesa y el desafiante hombre escalador se complementan y eso es al fin lo que llaman amor.

    Vir& — 07-10-2005 21:49:51

  12. Valgame Dios! hay q ver lo q hace el amor cuando se junta con el deseo c",) saludos !!!!

    dial — 03-11-2005 02:08:35


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