Encadenadora de Almas
Dice la leyenda que hace muchos años una noche la vieron salir desnuda y desencajada de la aldea con dirección a los acantilados, y que durante toda esa noche se oyeron gemidos grotescos y lamentos escalofriantes que despertaron incluso a los espíritus más dormidos.
Su ausencia duró mucho tiempo, pero hace pocos meses regresó y se instaló en la cueva del monte cercano a la aldea. La gente al principio pensaba que era una bruja viajera, mas pronto la reconocieron. Empezaron a cambiar la leyenda diciendo que no podía ser cierta ya que ella era un ser radiante, que trabajaba encantamientos, filtros de amor y recetas de magia blanca.
Pero su especialidad era encadenar almas.
Sin ayuda de pócimas, brebajes, ritos ni ungüentos, liberaba los deseos escondidos del alma y transformaba a toda clase de gente, credo y postura en adictos al placer.
Un adicto del placer contagia al que tiene al lado y se encadena a él. Poco a poco se va formando una gran cadena de placer, y precisamente esa era su misión, pues aquella noche maldita en los acantilados, la noche que Él le liberó y desencadenó su alma, juró al Universo impedir que nadie volviera a sufrir, encadenando a todas las almas que encontrara.
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Foto: sonela
