Luna de Agosto
Uno a uno rechazó los planes para el fin de semana. A Zia le apetecía estar a su aire, librarse de los compromisos, desconectarse y hacer lo que le diera la gana.
Dos de la tarde. Puso el contestador en el teléfono de casa, y en el momento de apagar el móvil suena el aviso de un mensaje.
Cuando acabó de leerlo le había cambiado la cara y se sentó en la ventana con toda la piel de su cuerpo erizada.
El mensaje era de Él. Le decía que aunque no esperaba su visita, esa noche de Luna de Agosto no iba a prescindir de su magia. A medianoche la poseerían Él y la Luna dejándole huellas hasta en el alma. Después leería en Braille su espalda.
Son las cinco de la tarde. Zia sigue sentada en la ventana esperando a que la luna llena salga.
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Foto del álbum de sonela
