AFRiCa
Cuando Brais me dijo que tenía que ir a ponerme la profilaxis de la malaria y de no sé cuantas cosas más, me repetí a mi misma que confiaba en él y que esas vacunas anunciaban unas movidas vacaciones. No me quería decir el destino, era una sorpresa, sólo me insistía que llevara ropa para el calor. Llegó el día y nos embarcamos en Santiago hacía Madrid. Dos horas más tarde estábamos en otro avión pero rumbo a Londres.
-¿Londres?? ¿Para qué me mandaste meter en el equipaje ropa de calor en Octubre si vamos a Londres???
Creo que él disfrutaba como un loco viendo como mi excitación aumentaba, pero tuvo el valor de guardar silencio cuando en Heathrow pasamos mil controles, bueno es un decir, los pasaba yo, pues él con su identificación quedaba exento de ellos. Corre que corre por el aeropuerto hasta llegar a otra puerta de embarque: Destino Nairobi.
Muchas horas de vuelo después llegamos a Nairobi, el olor fue lo primero que me llamó la atención; era fuerte y dulzón, no recordaba oler nunca cosa igual.
¡Guau! Estabamos en Nairobi... ¿Y ahora qué, Brais?
Siempre recordaré la sonrisa de pillo que me ponía mientras metía la mano en su mochila y sacaba la guía del trotamundos en Kenía. Ahora empieza lo mejor, decía.
Ya debía de imaginármelo, un aventurero como aquél jamás se dejaría llevar por excursiones organizadas y él mismo se buscaría la ruta que se le antojara.
En la guía buscó un hotel y allí él decidió que empezaríamos la aventura haciendo un safari fotográfico en Masai Mara.
