La silueta
Cuando el mundo se vende al mejor postor y es mala época para las lagartijas, la silueta tiende a pintarse en una gama eléctrica a ella misma.
Sabe que los colores despistan al león de las sombras y no podrá vestirla de luto ni destrozar sus sueños con sus garras empozoñadas de realidad.
Cuando los nocivos estresados reptan insatisfechos por sus talones contagiando su tristeza e intentando robar sus colores, la silueta zapatea sus pies flamencos y se los sacude airosa jugando a que caigan de barriga, así de paso corean con sus lamentos el baile y ella ríe divertida.
También tiene su arte en generar paciencia. Los empeñados en poner obstáculos no saben que se crece cuando los supera, que de parches de emociones sueltas se fabricó una pértiga, y con ella salta más y araña la felicidad con ganas a cada salto que da.
Y sus tonos fuertes se mezclan con los cálidos del verano , y por las noches se dibuja arco iris de lotos y estrellas azules en el alma.
Casi nadie lo sabe, pero yo la ví desnuda y la silueta es humana.
