Vuelve Zia
Ella llega corriendo, y Él ya la está esperando en la puerta. Intenta disculparse pero al cruzarse con Él la mirada sabe que no tiene que decir nada. Él la coge suavemente por el brazo y entran en los grandes almacenes. Se paran en un pasillo de lencería y Él escoge un sujetador azul casi transparente.
Entrando en el probador con Él detrás, Zia es consciente de que aparte de sus ojos fijos en ella, había más miradas lascivas alrededor desnudándola antes de que Él se lo pidiera.
Dentro ya del probador Él la besa dulcemente y le quita el ajustado vestido corto de una sola pieza, mientras saca del bolsillo unas bolas chinas plateadas. Le mete en la boca primero una y después otra bola, y la tercera la aloja Él en su boca volviéndola a besar a la vez que separa sus piernas con una sutil caricia larga e ininterrumpida.
Luego se las introduce con un gesto lento en su sexo y salen a pagar el sujetador. La dependienta dirigiéndose a Él con artes de gata en celo y ojitos de hambre atrasada, le dice que en el precio va incluido el tanga, a lo que Él le responde que no lo necesita y que se lo regala, y Zia agacha la cabeza esperando que la humedad no traspase el límite de su corta falda.
Se dirigen después al ascensor, con los ojos de Él fijos en el contorneo de Zia con su juguete nuevo, y la mirada de la dependienta, clavada en el hombre de sus sueños.

[...] otra vezcuando se acabe el viaje de Africa para los que desean más. Referencias (URL para enviar referencias) Comentarios Nombre Correo Electrónico URL Tu comen [...]
Cuarto de hora — 2005-07-26 00:19:01