Man
Quien lo conoció, supongo que como yo intentará borrar de la cabeza las últimas y desoladoras imágenes de él llorando en sus rocas teñidas de negro pocos días antes de morir de pena.
Todo está escrito sobre Man. Muchas cosas murieron en su corazón y se perdió la oportunidad de convertirlas en obra pues se las llevo con él, y a él se lo llevó una errata negra.
Man era único y especial. Era el alemán de Camelle.
Le daba a todo el mundo una libreta y lápices de colores para que pintaran lo que quisieran al visitarlo, pero yo después de una inolvidable charla, le convencí para que también él me pintara algo para llevar un pellizco de su arte conmigo.
Me dibujó seis estructuras de distintos tamaños muy similares a las torres de piedras de su jardín y escribió encima de ellas:
Sonela, que te guste mi obra,
o lo que soy yo, tanto,
es para mí como una obra más
que renace por ti como una rama a dos,
dos a cuatro,
cuatro…
Man
