Buscando la puerta del arco iris
El mundo va muy rápido, y yo cada vez me relajo más.
Desde que descubrí que tenía más problemas imaginarios que reales empecé a disfrutar de verdad y a vivir mejor.
Me di cuenta que nunca debemos dejar de explorar.
Ahora anhelo ver todas las puestas de sol que pueda,
porque, ¿cuántas tendré ocasión de ver en toda mi vida?
¿cien? ¿trescientas? ¿o acaso veinticinco?
Aún quiero dejar mucha más huella en el paseo marítimo con mis patines, escalar más montañas y quedarme más veces afónica gritando a los Dioses en los acantilados.
Si se os cruza una mariposa veréis una mariposa, pues yo veo una pancarta que pone “Sígueme”.
No nací con vocación de médico, por lo tanto jamás nadie se va a morir si llego tarde.
No tengo remedio, y es tiempo de mariposas...
