Oestes diferentes
Zalo y Niko, los amigos portugueses que siempre aparecen sin avisar cargados de tablas, de ron cubano y ganas de pasarlo bien llegaron hace unos días con Mirna, una simpática chica belga de padres franceses, surfera, políglota y nueva hechicera personal de Zalo.
En seguida se montó el corre ve y dile, todos sabían que siempre con ellos hay festarrachada y quien mas quien menos tenía el cuerpo de samba.
El novio de Lashara preparó la lareira en su casita de la playa
y unos caipirinhas deliciosos. Eloy recién llegado de Moscú
nos deleitó con sus fotos pero sobre todo con un sabroso cangrejo ruso. Probamos las ricas esencias marroquíes y jamaicanas que se había agenciado Xurxo para celebrar su santo, mientras que se aromatizaba el ambiente con el final del triángulo de incienso egipcio que quedaba de otra ocasión.
Ani, identificada con la saga Flores que tanto de la Lola como de Antonio y Rosario se las sabe todas, y afónica por ir de boda la noche anterior se adueñó de dos conchas de vieira y nunca la vimos tan gallega.
Se nos pasó la noche en un vuelo, alguno tocando instrumentos de verdad y otros de mentira acompañando a los ritmos africanos grabados por Gatonegro, mirando a través de la cristalera oeste y por encima de las olas el horizonte, donde uno decía que en línea recta estaba América y los más soñadores aseguraban que en el medio había muchos tesoros y mundos perdidos como la Atlántida.
