Nudos de Uka
Uka abre los ojos enredada aun en pesadillas despiertas de húmedas cuerdas y se sosiega.
Quiere saludar a la mañana en voz alta, pero nada sale de sus cuerdas vocales y calla.
Al tender la ropa roza con sus dedos las cuerdas del tendal y se estremece.
Turbada y ausente, al atarse los cordones de los zapatos recuerda.
Camino de correos observa una mudanza envolver con cuerdas y mantas el mobiliario y se agita.
Recoge un paquete y al ver su atadura en forma de cruz vibra.
Pasea por el muelle y temblando pero no de frío entre las enormes cuerdas de los barcos, piensa.
Suena Sure thing de St. Germain en la radio, el corazón le late
sincronizado con la guitarra. Late y bombea al ritmo.
¿Será que también tiene cuerdas en el alma?
Y se excita.
Pero solo cuando llega Él, le enjaula la razón y la ata con cordeles de seda y cuerdas no humanas, es cuando Uka entra en su estado primario y se siente liberada.
Y entonces vuela.
