Cinco minutos para Bony
Vamos a hacer que no pasó el tiempo y que vuelvo a entrar por tu puerta como todos los días.
Temprano, con la sonrisa mañanera y colocándome sin decoro la melena, la falda y el bolso.
" - ¿Cómo estas esta mañana?
- No tan bien como tú, pixurriña (vocablo habitual y un poco hortera que utilizamos), pero se va haciendo lo que se puede.”
Resaltan entonces tus ojillos achinados disfrazando maneras de alta cuna entre las fotocopiadoras de sueños, original séquito de tu vida laboral.
Mira que tiene buen gusto tu novio, sin duda chico listo…
Ese tiempo diario que compartíamos cuando aparcábamos las tareas y burlábamos a los jefes para escaparnos a tomar el café, no se pueden reemplazar con letras, pero hago lo que puedo, y yo también te echo de menos.
Ahora cuando sientas que te falta azúcar, chorradas o calor, piensa que mis primeros minutos fueron para ti.
Como es costumbre en vez de despedirme imagina que te bailo esa coreografía que a ti tanto te gusta y que ya ha provocado más de un frenazo ;-)
Creo que eran quince minutos los que estábamos siempre juntas mi especial y querida amiga Bony, pero hoy ya hemos estado cinco…
